La piel seca es común, la puede presentar cualquier persona en cualquier momento de su vida, no es grave y la mayoría de las veces no se relaciona a una enfermedad de la piel. Se debe a la pérdida de agua y aceites contenidos en la piel lo que le da la apariencia y la sensación de resequedad.

La resequedad puede ocurrir en todo el cuerpo o en alguna parte del cuerpo, pero principalmente ocurre en las manos, brazos, piernas y pies.

Como saber si tienes una piel seca:  sientes la piel tirante principalmente después de bañarte, la piel que se ve se siente áspera, tiene un tono gris ceniza o se ve rucio, te pica, hay descamación fina, las líneas de la piel están más marcadas y en mayor cantidad y en casos avanzados hay grietas o fisuras que pueden sangrar.

POSIBLES CAUSAS

Los factores principales que pueden hacer que la piel se reseque con mayor facilidad son:

  • Climas fríos o muy secos
  • Baños prolongados y con agua caliente
  • El uso de aires acondicionados o calefacción
  • Jabones abrasivos
  • Uso de piscinas
  • El envejecimiento, durante el cual la piel se hace más delgada y produce menos aceite natural
  • Algunas enfermedades como la dermatitis atópica y la psoriasis
  • Algunos medicamentos

SÍNTOMAS

  • Aparición de líneas finas.
  • Descamación (rucio).
  • Piquiña.
  • Sensación de aspereza e irregularidad.
  • Grietas y fisuras.
  • Piernas y tronco.

CÓMO TRATARLO

El tratamiento de la piel seca es muy fácil y se puede realizar en caso. Con solo cambiar unos hábitos y crear unos nuevos en el cuidado básico de la piel se podrá mejorar la apariencia de la piel. Estos son:

  • Baños cortos con agua templada
  • Evitar el uso de jabones abrasivos
  • Limitar los baños a uno por día
  • Secarte sin restregar
  • Aplicar crema hidratante 2 veces al día o las veces que sean necesarias
  • Tomar abundante agua

CUIDADOS A TENER EN CUENTA

  • Evita los productos cosméticos agresivos.
  • Cuidado con el sol y otros factores climatológicos.
  • Minimiza los efectos de la cal y/o el cloro en la piel.
  • Hidrátate también por dentro, come equilibrado y descansa bien.
  • Acude con regularidad al dermatólogo/a.
  • Usa productos hidratantes como la Crema Extra Humectante Almipro.

En caso de que la piel no mejore con estas medidas es momento de consultar con un profesional médico.