La piel es el órgano más extenso de nuestro cuerpo y al nacer la piel de los bebés se enfrenta a un ambiente totalmente nuevo y diferente al que tenían dentro del vientre de su mamá. Durante los primeros años del bebé todo en él se encuentra en proceso de maduración, incluyendo la piel. Esto genera que la piel no responda a los agentes externos de la misma forma como lo hace la piel de un adulto.
En ellos la piel es mucho más fina, delgada y delicada, se reseca con mayor facilidad volviéndolos más sensibles a los cambios de temperatura y a los factores del entorno como contaminantes, alérgenos e irritantes.
Por estas razones es muy importante la protección y cuidado de la piel, en especial, la de los bebés que tienen todo un mundo nuevo por descubrir.
Los productos especializados para el cuidado de piel de los bebés contienen sustancias que optimizan la protección de la piel, potencian el papel de barrera contra los agentes externos dañinos, evitan la pérdida de agua y maximizan la hidratación de la piel de los bebés. Además, estos productos evitan al máximo los componentes que pueden producir irritaciones y alergias, son hipoalergénicos y para pieles sensibles.








